January 2015
Vestry Leadership

Liderazgo a través de la transición

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St. John’s Episcopal Church [de Jackson Hole, Wyoming] está lista para la “próxima gran cosa”. ¿Por qué me siento así? Como feligresía, estamos participando unidos y tenemos el corazón, el talento y la valentía para tener un gran impacto positivo en nuestra comunidad siguiendo las enseñanzas de Jesús.

Lo que tenemos por delante es el reto – y la oportunidad – de obtener un nuevo rector. Un prefacio importante de este artículo es lo maravillosa que es nuestra junta parroquial. Éramos un grupo unido y respetuoso antes de que empezara el proceso, pero ahora nos hemos convertido en una verdadera familia de fieles servidores llenos de amor.

Compartir el liderazgo

Este proceso nos ha conferido la habilidad de compartir el liderazgo y de beneficiarnos de los diversos talentos que aporta cada uno de los integrantes de la junta parroquial, tales como experiencia en prácticas de reclutamiento y contratación, conocimientos de logística, una perspectiva fundada, dones espirituales… por mencionar unos pocos. Como toda familia, tenemos nuestras diferencias, pero sabemos que esa es una realidad y el motivo por el cual todos nosotros hemos crecido. No, esto no es una utopía, la realidad es que tenemos muchas opiniones diferentes, pero nos esforzamos en tener un solo corazón. Yo, por ejemplo, soy en gran medida como Marta en la historia bíblica y tengo la bendición de tener varias Marías en la junta parroquial que me instruyen e inspiran.

Ser parte de este grupo tan talentoso me ha ayudado a ser una líder efectiva durante la transición, una que puede mantener una presencia calma fomentando el liderazgo en otros. En mi experiencia gerencial, a menudo he empleado la metáfora de lo que hace que una cometa remonte el vuelo y se mantenga en el aire: la cometa por sí sola tambalearía y caería sin el lastre de la cola y la cola de por sí no podría volar. Remontar el vuelo requiere las dos cosas.

También tenemos la bendición de contar con un obispo y un personal diocesano indispensables que suavizan nuestros pasos por todo el recorrido. Nunca vacilé en llamar a nuestro canónigo ni perdí una oportunidad de expresar nuestra apreciación tanto en público como en privado.

El proceso y las reglas

Fue importante emplear las reglas canónigas básicas desde muy al principio del proceso. Esbozamos cada paso, identificamos los resultados deseados y establecimos un conjunto de reglas. Las expectativas, las reglas y el proceso fueron elaborados colectivamente y, por ende, todos los miembros los aceptaron.

Compartimos el proceso con los parroquianos mediante nuestro boletín semanal y los estimulamos a que se pusieran en contacto con cualquiera de nosotros si tenían preguntas o inquietudes. Con la excepción de la información confidencial sobre los candidatos, comunicamos, comunicamos, comunicamos. La ansiedad es una consecuencia natural del cambio, de manera que de tanto en tanto algunos expresaron impaciencia. Mi reacción a ella (inspirada por María) fue y sigue siendo constante: “Estoy viviendo en mi fe en la divina providencia de Dios y oro por que ustedes también lo hagan.” Ese ha sido un recordatorio valioso de practicar lo que predico.

Debido al cambio de circunstancias de nuestro candidato inicial, nos vimos forzados a acelerar el plazo para llamar a un rector interino. Aceptando eso, acordamos que para poder emitir un voto, los integrantes de la junta parroquial tenían que estar físicamente presentes durante la entrevista de todos los candidatos, lo que requirió un compromiso fuera de la norma para los integrantes de nuestra junta parroquial. Fue duro, pero esencial. También fue importante determinar desde el principio cuándo se requería una votación mayoritaria, en lugar de una simple.

Leímos todas las carteras del ministerio, nos reunimos dos veces para tener una conversación a fondo apoyada por la oración, redactamos preguntas estándar e individualizadas, realizamos entrevistas por Skype, nos reunimos para determinar a quiénes invitaríamos a que vinieran para que los entrevistáramos personalmente y nuevamente redactamos preguntas finales individualizadas y algunas situaciones pertinentes. La ‘Marta’ en mí después se hizo cargo de la logística… la parte fácil.

Las entrevistas de todo el día de duración incluyeron un almuerzo para conocernos; un recorrido de las instalaciones conmigo; una reunión con el coadjutor junior y conmigo sobre el presupuesto, la organización y la planificación a largo plazo; y una Eucaristía para la junta parroquial en la que el candidato predicó y presidió, seguida por una cena durante la que realizamos la entrevista “formal”. Ser anfitriones de tres candidatos en una semana exigió muchísimo de nosotros, especialmente cuando se requirió la asistencia de todos para la Eucaristía y la cena. ¡Uf!

Dejar espacio para la tristeza

Hay algo que no está incluido en ningunas directrices o reglas ni en los pasos de planificación: la necesidad de dejar espacio para la tristeza. Por su propia naturaleza, el papel de coadjutor principal crea un vínculo y, en mi caso, un gran afecto por el rector que se iba y por su familia. En un rol de liderazgo durante este período de transición, prestar atención a ello puede dejarse fácilmente de lado por haber tantas otras cosas en juego. Hay trabajo que hacer y hay entusiasmo y nerviosismo por el futuro, pero también hay un profundo sentido de pérdida que no se debe ignorar. Es importante permanecer sensibles a las necesidades y los sentimientos del rector que parte, así como a la tristeza que genera su partida. Afortunadamente tengo varias fuentes de cuidados pastorales, que adopto sin reservas.

Junto con otros miembros de la junta parroquial, he crecido – y sigo creciendo – espiritualmente a lo largo del proceso. Si bien todavía estamos en las etapas iniciales de la transición, seguimos honrando a nuestro rector que parte y acabamos de llamar a un rector interino, opino que cultivar y apoyar deliberadamente a todos los miembros de la feligresía será esencial para llegar a un buen fin de la transición y estar dispuestos a darle la bienvenida al nuevo propósito que Dios pueda dar a nuestra iglesia y a sus líderes.

Pruebe lo siguiente: Las transiciones en el liderazgo ordenado por lo general generan una gran ansiedad en las feligresías. De repente surgen muchos nuevos interrogantes: ¿Qué cambiará? ¿Quién reemplazará a la persona a corto y largo plazo? ¿Cuánto se tardará en encontrar un reemplazo? ¿Qué tipos de alteraciones querrán realizar las nuevas personas (incluyendo el interino)?

Las juntas parroquiales que lideran en épocas de transición pueden aprender mucho del ejemplo de Moisés. Su primera responsabilidad es permanecer calmas en medio del cambio y mantener a la feligresía concentrada en su misión. Después de todo, la iglesia sigue estando en pie, incluso si el rector se fue.

Aquí tienen algunas cosas específicas que pueden hacer las juntas parroquiales para facilitar la transición.

  • Orar constantemente por fuerza y orientación y estimular a la feligresía a que haga lo mismo.
  • Ayudar al rector que se parte a realizar una buena “salida”, reconociendo el ministerio conjunto que ha ocurrido.
  • Dedicar tiempo a compartir la historia de la feligresía, identificando las cosas que la feligresía desee llevar a su futuro y las cosas que desee dejar atrás.
  • Compartir su comprensión de las diferencias entre “cambio” y “transición” y preparar a la feligresía para el tiempo que llevará que las cosas vuelvan a parecer “normales”.
  • Permitir la experimentación. Ello ayudará a la feligresía a prepararse para los cambios que traerá todo nuevo líder y que podrán generar nuevas ideas sobre ser “iglesia”. 
  • Al mismo tiempo, evitar los cambios innecesarios: el exceso de cambios eleva el nivel de ansiedad.
  • Cuando llegue el nuevo rector, destine tiempo a aclarar roles y expectativas y a acordar que se realice una Revisión Mutua de Ministerio al final del primer año. 
  • Y, sobre todo, ESCUCHE y, de la misma manera en que Moisés dedicó tiempo a acercarse a las fogatas y sentarse con la gente, las  juntas parroquiales tienen que estar especialmente disponibles durante este período.


Así como Moisés necesitaba que lo aconsejara su suegro Jetro, los comités de búsqueda, los equipos de la transición, miembros del personal o asesores diocesanos pueden ayudar a las juntas parroquiales durante el período de transición. (Pasaje de “Reaching for that Trapeze Bar”, por Mike Ehmer, Vestry Papers, enero de 2010). 

Jan Henderson ha ocupado altos cargos administrativos por varias décadas. Tiene una maestría de la Facultad de Derecho de la Universidad de Denver, estuvo empleada como administradora de división en el Tribunal Distrital de EE UU en Tucson, AZ, y en 2009 se jubiló del cargo de ejecutiva del Condado de Teton en Jackson Hole, WY, donde fue jefa de 350 empleados y 14 jefes de departamentos. Jan ha integrado la junta parroquial de St. John’s Episcopal Church en Jackson Hole por 5 años, los últimos 2 como coadjutora principal.

Recursos:

  • “Leading Through a Clergy Transition” webinars, Parte 1  y Parte 2  Episcopal Church Foundation
  • Material elaborado y empleado por la junta parroquial de St. John’s en su búsqueda de un rector interino:
  • Actualizaciones del proceso de búsqueda del comité de búsqueda de la feligresía, de Revelations, el boletín semanal de St. John’s:


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Agenda para un día: Visitas del candidato interino

Preguntas para la entrevista: Proceso de búsqueda de interino

El proceso propuesto --- para seleccionar nuestro rector interino

Protocolo de votación adoptado por el Comité de Búsqueda

This article is part of the January 2015 Vestry Papers issue on Vestry Leadership