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Nota de la editora: para l@s que no conocen el significado de @ en una palabra, se usa la @ para usar un lenguaje inclusivo que representa el femenino y masculino de una palabra.
Sabía que iba a cambiar mi vida
Pero no sabía cómo
Sabía que iba a brotar lágrimas
Pero no sabía cuándo
Sabía que me iba a sentir incómoda
Pero no sabía por qué
Sabía que iba a aprender varias cosas
Pero no sabía cuáles
Estoy en una Plantación por primera vez
Sabía que iba a ver una Casa grande Blanca
Y cuartos para esclavos
Al caminar hacia la casa grande
Siento como si estoy en una escena de la película El Color Púrpura
y sonrío con dolor
Me paro cerca de una chimenea y respiro
Con los espíritus de chicos y grandes corriendo a mi alrededor
Mostrándome cómo sentirme y qué hacer
Cuando toco una huella del pie de un niño esclavo sobre un ladrillo
me imagino su risa (es mi hijo en mi mente)
Lloro.
Escrito durante mi tiempo de reflexión silenciosa después de haber escuchado tres narrativas de esclavos en una de las plantaciones más grandes del sur – Stagville Plantation.
La semana pasada tuve una experiencia transformativa cuando estuve en el evento de la Diócesis de Carolina del Norte, Alcemos cada voz/Viaje por la libertad (puede leer información sobre la semana en inglés: http://lifteveryvoice.dionc.org/). Fue un evento para jóvenes y jóvenes adultos que se centró en la verdad, la reconciliación, y la paz. Estuvimos más de 70 personas de varias diócesis del país y Sudáfrica. Como parte del liderazgo y la música tuve la oportunidad de planificar y escuchar las ideas de cómo íbamos a ayudar a las personas que iban a participar, y a nosotr@s mism@s por varios meses de anticipación. Desde el primer momento sentí el amor de Dios en cada persona del equipo – la mayoría jóvenes adultos. Aunque yo sólo conocía a la directora, a mi compañero músico y a mi hijo, sentí gran intimidad con cada persona que estaba presente. Nos unía una curiosidad, emoción, y pienso que también un poco de temor por esta semana que iba a empezar e iba a traer muchos sentimientos que tal vez ni sabíamos que llevábamos dentro. Oramos mucho y nos encomendamos a Dios.
Durante la semana tuvimos oportunidades de ir a diferentes lugares claves para la justicia social y la historia de los derechos civiles en Carolina del Norte. Tuvimos la oportunidad de conocer a personas históricas y también a personas que son activistas y dan mucha inspiración. Escuchamos muchas narrativas de parte de las personas invitadas, del equipo y de l@s participantes. Cada historia, cada anécdota, cada poema, cada video, cada oración nos acercaba más y nos daba esperanza para seguir adelante. Lloramos, reímos, recordamos, y vivimos.
Un momento alto fue conocer a Latinas Episcopales y entrevistar a algunas. Pude entrevistar a Cecilia Alvarez, Canóniga del ministerio de transición y desarrollo del clero, de la diócesis de Nueva Jersey que me enseñó sobre el tiempo diario en meditación con Dios, a la estudiante Fernanda Torres que me enseñó sobre el sentimiento de aislamiento cuando eres indocumentado y a la activista y maestra Elisa Benitez que me enseñó sobre la importancia de ser una activista para las personas que no tienen una voz o que no se les escucha. Fernanda y Elisa son de la diócesis de Carolina del Norte. Estas tres mujeres me dieron lecciones toda la semana sobre el amor de Dios y la importancia de tener una relación con Dios. (Nota: Puedes ir a los medios sociales y buscar #LEVNC para ver más videos, fotos, y pensamientos.)
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